Y eso me llevo a pensar, ¿Por qué pataleo y lloriqueo en vez de buscar el problema real y su real solución? Seguramente, porque soy muy cómoda y prefiero compadecerme.
¿Por qué finjo que a mi no me afecto, cuando estoy emocionalmente destruida? Porque seguramente mi gran, pero GRAN, ego me impide “humillarme” pidiendo ayuda o mostrando un ápice de debilidad.
¿Culpo al primer ser que se atravesó en mi camino? SI! Porque soy demasiado cobarde, como para reconocer que la única culpable soy yo, directa o indirectamente. Quizás al principio yo no era del todo responsable de mi situación… pero, ¿Quién lloro en vez de pensar las cosas con calma? ¿Quién se destruyo antes de pedir ayuda? ¿Quién culpo a otros que no cortaban ni pinchaban en el verdadero problema?
SIII, EL VERDADERO PROBLEMA! Ese que nunca soluciono, ese que vivo pateando y escondiendo bajo la alfombra. El verdadero problema soy yo! Porque pierdo tiempo valioso compadeciéndome, alimentando mi ego y pensando que mis problemas son provocados por otros… Porque mas de una vez me faltan los ovarios como para levantarme sin hacer tanto circo.
Al final del día todos nos levantamos, nuestro instinto nos lleva a eso. Pero admiro a aquellos que no solo se levantan, sino que también sanan. Aquellos que son capaces de ver en su interior su problema y modificarlo para ser mejores, para ser felices…

By Pixie!
Imagen del fotolog.com/baullderecuerdos/
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